
Los recientes terremotos ocurridos en Venezuela y Colombia han vuelto a encender una alerta que el Perú arrastra desde hace décadas: un gran sismo en Lima no solo podría convertirse en una tragedia humana, sino también en un golpe económico capaz de comprometer seriamente las finanzas del país.
La Asociación Peruana de Empresas de Seguros (APESEG) advierte que el Perú mantiene una enorme brecha de protección financiera frente a catástrofes. Según el gremio, alrededor del 95% de las pérdidas generadas por fenómenos climáticos o sismos tendría que ser asumido directamente por el Estado o financiado mediante deuda de emergencia, porcentaje superior al promedio de América Latina, estimado en 81%.
VENEZUELA Y COLOMBIA: DOS ADVERTENCIAS EN POCAS SEMANAS
El 24 de junio de 2026, Venezuela fue golpeada por un inusual doble terremoto: un movimiento de magnitud 7.2 seguido, apenas segundos después, por otro de magnitud 7.5. El fenómeno afectó especialmente el norte venezolano y ocasionó graves daños en La Guaira y otras localidades. La NASA posteriormente detectó mediante radar importantes desplazamientos de la superficie terrestre generados por estos eventos.
Semanas después, el 10 de agosto, Colombia registró un terremoto de magnitud 7.4, con epicentro en Chocó y una profundidad superior a los 100 kilómetros. Al 21 de agosto, las autoridades colombianas habían elevado el saldo a 321 fallecidos, 4,595 heridos, más de 31,000 viviendas destruidas y cerca de 164,000 dañadas. También se reportaron afectaciones en hospitales, colegios, carreteras, puentes y sistemas de abastecimiento de agua.
Estos terremotos no significan que un evento similar vaya a producirse inmediatamente en el Perú. Los científicos recuerdan que no existe evidencia de una conexión directa entre estos movimientos y un futuro terremoto frente a Lima. Sin embargo, constituyen una poderosa advertencia sobre lo que ocurre cuando una gran ciudad vulnerable enfrenta un movimiento extremo.
EN LIMA, LAS PÉRDIDAS PODRÍAN SUPERAR LOS US$28,000 MILLONES
Eduardo Morón, presidente de APESEG, estimó que un terremoto de gran magnitud en Lima podría generar pérdidas potenciales cercanas a US$28,000 millones, equivalentes aproximadamente al 8% o 9% del PBI peruano.
El impacto sería especialmente crítico debido a la concentración económica, demográfica y administrativa de la capital. Sin embargo, es necesario precisar que Lima Metropolitana no concentra el 80% del PBI nacional, como señala la nota original. Las últimas cifras disponibles basadas en información del INEI sitúan su participación alrededor del 40% de la producción del país.
Incluso con esa corrección, el riesgo sigue siendo gigantesco. Un colapso simultáneo de viviendas, hospitales, carreteras, sistemas eléctricos, agua, telecomunicaciones, puertos y centros empresariales podría generar pérdidas económicas indirectas durante meses o incluso años.
UN SISMO DE 8.8: EL ESCENARIO QUE PREOCUPA A LOS EXPERTOS
El Instituto Geofísico del Perú ha advertido que frente a la costa central existe una importante zona de acumulación de energía capaz de producir en el futuro un terremoto del orden de magnitud 8.8. No se puede determinar cuándo ocurrirá, pero el escenario forma parte de los estudios oficiales de riesgo.
Durante el Simulacro Nacional Multipeligro realizado en mayo de 2026, la Municipalidad Metropolitana de Lima proyectó que un evento de esa magnitud podría provocar 9,255 fallecidos, 157,312 heridos, 1.45 millones de damnificados y la destrucción de alrededor de 363,936 viviendas.
El escenario es escalofriante, pero técnicamente plausible.
EL SUELO PODRÍA MULTIPLICAR LA DESTRUCCIÓN
La magnitud de un terremoto no es el único factor que determina sus daños. También intervienen la profundidad, distancia del epicentro, calidad de las construcciones y características del terreno.
Los suelos blandos, rellenos artificiales y depósitos aluviales pueden amplificar las ondas sísmicas, aumentando la aceleración que reciben las edificaciones. CENEPRED ya trabaja con escenarios de terremoto de magnitud 8.8 y tsunami para evaluar la vulnerabilidad de los sistemas de agua, energía, transporte y comunicaciones de Lima y Callao.
A ello se suma otro problema crítico: miles de edificaciones fueron construidas informalmente, ampliadas sin supervisión profesional o utilizan materiales inadecuados. Esa combinación puede convertir un terremoto severo en una verdadera catástrofe urbana.
COLEGIOS, HOSPITALES Y CARRETERAS CASI SIN PROTECCIÓN
APESEG reveló que únicamente 187 de cerca de 50,000 colegios cuentan con seguros; apenas 490 establecimientos de salud, equivalentes al 5.3%, tienen cobertura, mientras solo el 24.3% de la red vial nacional está asegurada frente a riesgos catastróficos.
El Fondo de Estabilización Fiscal tampoco sería suficiente por sí solo. Al cierre de 2025 acumulaba aproximadamente US$3,214 millones, muy por debajo de las pérdidas que podría ocasionar una catástrofe de gran escala.
Por ello, especialistas plantean combinar fondos de emergencia con seguros catastróficos, líneas de crédito contingentes, reaseguros y bonos para catástrofes.
EL VERDADERO DESASTRE PODRÍA COMENZAR DESPUÉS DEL SISMO
Un terremoto dura minutos. La reconstrucción puede durar años.
El mayor riesgo para el Perú no se limita a los edificios que podrían caer, sino a la posibilidad de que el Estado tenga que endeudarse masivamente, recortar inversiones o desviar recursos originalmente destinados a educación, salud y programas sociales para reconstruir infraestructura destruida.
La pregunta, entonces, ya no es solamente cuánto podría temblar Lima. La verdadera pregunta es si el país está financieramente preparado para levantarse después.
FUENTES
- Asociación Peruana de Empresas de Seguros (APESEG).
- Instituto Geofísico del Perú (IGP).
- Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (CENEPRED).
- Municipalidad Metropolitana de Lima.
- Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
- Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).
- NASA Earth Science.
- Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres de Colombia (UNGRD).
- Agencia EFE.
- Agencia Andina.
