
El Gobierno de Keiko Fujimori impulsa una modificación a la Ley de Áreas Naturales Protegidas que permitiría reducir espacios de conservación para facilitar inversiones en hidrocarburos. La propuesta coincide con el renovado interés estatal por explotar el gas de Candamo, ubicado en el corazón del Parque Nacional Bahuaja Sonene, una de las zonas con mayor biodiversidad del planeta.
UNA MODIFICACIÓN QUE ABRIRÍA LA PUERTA AL RECORTE
El pedido de facultades legislativas enviado al Congreso plantea autorizar la reducción física de determinadas áreas protegidas cuando sea necesaria para ejecutar proyectos declarados de necesidad pública e interés nacional, incluidas la exploración y explotación de hidrocarburos.
Actualmente, el artículo 3 de la Ley N.º 26834 establece que las áreas naturales protegidas poseen carácter definitivo y que la reducción de aquellas pertenecientes al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas solo puede aprobarse mediante una ley. Además, los parques nacionales son áreas de uso indirecto: no admiten extracción de recursos naturales ni modificaciones sustanciales del ambiente.
La reforma podría construir una vía legal para recortar el Parque Nacional Bahuaja Sonene. Especialistas ambientales advierten que no se trataría únicamente de Candamo: el cambio crearía un precedente capaz de exponer otras áreas protegidas a proyectos extractivos.
UN TESORO NATURAL SOBRE UN YACIMIENTO DE GAS
Bahuaja Sonene se extiende por más de 1,09 millones de hectáreas entre Madre de Dios y Puno. Conserva bosques amazónicos, selva alta y las Pampas del Heath, considerada la única sabana húmeda tropical del Perú.
En su territorio se han registrado 173 especies de mamíferos, alrededor de 680 especies de aves y más de 1.200 especies de mariposas. También alberga jaguares, águilas harpías, lobos de crin, ciervos de los pantanos, tapires y armadillos gigantes. Su importancia rebasa la protección de animales: el bosque captura carbono, regula ciclos hídricos y mantiene la conectividad ecológica con áreas naturales de Bolivia.
Debajo de este santuario se encuentra Candamo, una estructura gasífera explorada durante la década de 1990 por Mobil. Las estimaciones difundidas por el sector energético han variado considerablemente: algunas presentaciones mencionan alrededor de tres trillones de pies cúbicos como reservas 3P —probadas, probables y posibles—, mientras otras proyecciones elevan el potencial hasta diez trillones. Técnicamente, estas categorías no deben confundirse con reservas comerciales plenamente certificadas.
EL GOBIERNO ACELERA EL CRONOGRAMA
El Ministerio de Energía y Minas presentó una hoja de ruta que proyectaba calificar y negociar con empresas durante 2026, desarrollar procesos sociales y legales y suscribir un contrato de licencia en 2028. La producción comercial podría comenzar en 2031, siempre que el proyecto supere las barreras jurídicas, ambientales, financieras y sociales.
El Ejecutivo sostiene que Candamo ayudaría a garantizar la seguridad energética frente a la reducción progresiva de las reservas de Camisea y permitiría abastecer industrias y hogares del sur. También evalúa conectar el yacimiento con la carretera Interoceánica y futuras redes de transporte de gas.
Sin embargo, el relato del “desarrollo energético” oculta preguntas incómodas: ¿cuánto gas es realmente recuperable?, ¿cuánto costaría extraerlo y transportarlo?, ¿quién asumiría los daños ambientales? Sin respuestas independientes, recortar un parque nacional sería una apuesta de altísimo riesgo.
PERFORACIÓN HORIZONTAL NO SIGNIFICA IMPACTO CERO
Las autoridades han señalado que podrían emplearse pozos direccionales u horizontales, perforados desde plataformas ubicadas fuera de las zonas más sensibles. Esta tecnología permite desviar el pozo bajo tierra y alcanzar un reservorio situado a kilómetros del punto inicial.
No obstante, una operación gasífera requiere estudios sísmicos, helipuertos, campamentos, ductos, plantas de procesamiento, sistemas de compresión, transporte y manejo de residuos. Aunque se reduzca la superficie directamente intervenida, permanecen riesgos de fugas, ruido, fragmentación de hábitats, apertura de accesos y presión sobre la fauna.
También existe peligro para ríos y quebradas debido a derrames de combustibles, fluidos de perforación o aguas de producción. En ecosistemas remotos, responder a una emergencia resulta especialmente complejo y costoso.
CANDAMO YA FUE AMENAZADO ANTES
La disputa no es nueva. Tras la retirada de Mobil, unas 200.000 hectáreas de Candamo fueron incorporadas al parque. En 2007 se propuso recortar cerca del 19% de Bahuaja Sonene; nuevos intentos aparecieron en 2010, 2023 y 2024.
La diferencia es que ahora la ofensiva pretende modificar primero las reglas generales. Bajo el argumento de destrabar inversiones, el Gobierno podría convertir la protección definitiva en una barrera negociable. El gas puede agotarse en algunas décadas; un ecosistema destruido difícilmente regresará. Candamo enfrenta así una decisión brutal: conservar uno de los últimos refugios intactos del Perú o perforarlo por una promesa energética todavía rodeada de incertidumbre.
FUENTES
- OjoPúblico – El gas de Candamo
- Ley N.º 26834 – Ministerio del Ambiente
- Sernanp – Parque Nacional Bahuaja Sonene
- Perupetro – Evaluación técnica en la cuenca Madre de Dios
- DAR – El caso Candamo
- Mongabay Latam – Modificación de la ley de áreas protegidas
