
Una nueva norma del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) ha cambiado la forma en que se calcula el pago que deben realizar las empresas cuando reciben autorización para retirar bosques y ejecutar proyectos de infraestructura, minería, energía, hidrocarburos u otras actividades económicas.
La Resolución de Dirección Ejecutiva N.º D000185-2026-MIDAGRI-SERFOR-DE, publicada el 6 de septiembre de 2026, no autoriza la tala indiscriminada. Sin embargo, introduce cambios que podrían reducir el peso económico otorgado a la biodiversidad.
En otras palabras: un bosque que alberga numerosas especies —incluso amenazadas— podría no incrementar el pago tanto como antes.
¿QUÉ SIGNIFICA “DESBOSQUE”?
El desbosque consiste en retirar la vegetación natural de un terreno forestal para utilizarlo en una actividad diferente. Por ejemplo, para construir una carretera, instalar una línea eléctrica, desarrollar un proyecto minero o ejecutar infraestructura.
Una empresa no puede hacerlo legalmente solo porque sea propietaria de un proyecto. Primero debe obtener una autorización del SERFOR o de la autoridad forestal regional.
También debe contar con la evaluación ambiental correspondiente, pagar por los recursos naturales que serán afectados y compensar el daño recuperando otra área equivalente.
Por eso, esta norma no entrega un permiso general para talar. Lo que modifica es la fórmula utilizada para determinar cuánto debe pagar una empresa después de obtener la autorización.
LA BIODIVERSIDAD VALDRÁ MENOS EN LA FÓRMULA
La metodología aprobada en 2025 consideraba tres elementos vinculados directamente con la biodiversidad:
- La cantidad de especies de fauna silvestre.
- La presencia de productos forestales distintos de la madera.
- La existencia de animales amenazados.
Cada uno podía incrementar el pago exigido a la empresa. En los casos de mayor riqueza biológica, estos factores podían elevar aproximadamente hasta en 30 % una parte de la valorización.
Con la nueva metodología, los porcentajes relacionados con la fauna y los productos forestales bajan considerablemente. Ahora, ambos factores juntos pueden incrementar el valor aproximadamente hasta en 8 %.
El cambio más polémico es que desaparece el factor específico por presencia de especies amenazadas.
Antes, encontrar animales vulnerables, en peligro o en peligro crítico podía elevar el pago. Ahora esa condición ya no aparece expresamente como un factor adicional dentro de la fórmula.
Esto no significa que las especies pierdan automáticamente su protección legal. Pero sí implica que su presencia tendría menos influencia directa al momento de calcular el costo económico del desbosque.
TAMBIÉN HAY CAMBIOS POSITIVOS
No toda la modificación necesariamente favorece a las empresas. La nueva metodología incorpora valores para reconocer los servicios que brindan los ecosistemas.
Los bosques no solamente contienen árboles que pueden convertirse en madera. También almacenan carbono, regulan el agua, protegen los suelos, reducen la erosión y sirven de refugio para animales y plantas.
Para reconocer esos beneficios, SERFOR establece valores de referencia por hectárea:
En la costa se consideran S/2,208.70; en la sierra, S/2,321.20; y en la selva, S/2,911.20.
Estos montos podrían incrementar el pago en determinadas zonas. Por eso, todavía no es posible afirmar que todos los desbosques serán más baratos. El resultado dependerá de la ubicación, extensión y características de cada proyecto.
¿QUÉ PASA CON EL CARBONO?
Otro elemento importante es el carbono almacenado en la vegetación. Cuando se destruye un bosque, se pierde parte de su capacidad para capturar dióxido de carbono y ayudar a enfrentar el cambio climático.
La nueva metodología actualiza la fuente utilizada para determinar el precio del carbono y toma como referencia información internacional del Banco Mundial.
Sin embargo, incorpora un factor de 0.63. En términos sencillos, para este componente se reconoce el 63 % del valor calculado, debido a los costos que normalmente tendría desarrollar y verificar un proyecto de carbono.
Este ajuste puede ser técnicamente justificable, pero necesita una explicación clara para que la ciudadanía comprenda por qué se aplicará ese porcentaje.
UNA NORMA QUE DEJA PREGUNTAS
La resolución también presenta una aparente inconsistencia. En una parte menciona el Informe Técnico N.º D000183-2026 y posteriormente señala que la propuesta se encuentra sustentada en el Informe Técnico N.º D000168-2026.
Podría tratarse de un simple error de redacción, pero una norma que modifica pagos ambientales de alcance nacional debería evitar estas contradicciones.
SERFOR también debería mostrar ejemplos concretos. ¿Cuánto habría pagado una empresa con la fórmula anterior y cuánto pagará ahora? Sin esas comparaciones, resulta difícil saber quién se beneficia realmente con el cambio.
¿SE ESTÁ ABARATANDO LA DEFORESTACIÓN?
La respuesta todavía no puede ser definitiva.
En algunos lugares, los nuevos valores por servicios ecosistémicos podrían elevar el pago. Pero en zonas con gran cantidad de especies, especialmente aquellas amenazadas, la reducción de los factores de biodiversidad sí podría disminuir el monto exigido.
La norma no permite destruir bosques libremente, pero debilita una señal económica importante: cuanto más valioso y diverso sea un ecosistema, más costoso debería resultar afectarlo.
Ese es el verdadero riesgo. Cuando destruir un bosque cuesta demasiado poco, el pago deja de funcionar como una medida de protección y puede convertirse simplemente en otro gasto asumible dentro del presupuesto de una gran empresa.
FUENTES
- Diario Oficial El Peruano.
- Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre.
- Ley N.º 29763, Ley Forestal y de Fauna Silvestre.
- Reglamento para la Gestión Forestal.
- Resolución de Dirección Ejecutiva N.º D000044-2025-MIDAGRI-SERFOR-DE.
- Resolución de Dirección Ejecutiva N.º D000185-2026-MIDAGRI-SERFOR-DE.
- Banco Mundial, State and Trends of Carbon Pricing 2026.
