Ministro fue gerente de minera denunciada por contaminar agua con arsénico

El pasado empresarial del ministro Guillermo Shinno vuelve al centro del debate por una denuncia sobre arsénico en Chaviña. El caso exige esclarecer responsabilidades, publicar los estudios y garantizar agua segura a una población que necesita respuestas verificables.

Guillermo Shinno Huamaní, ministro de Energía y Minas desde el 28 de julio de 2026, enfrenta un cuestionamiento que conecta su trayectoria empresarial con una denuncia ambiental. Su nombramiento consta en la Resolución Suprema N.º 235-2026-PCM. El propio Instituto de Ingenieros de Minas del Perú confirma que fue gerente de Apumayo, además de viceministro de Minas y funcionario de Osinergmin.

Hildebrandt en sus trece sostiene que Shinno dirigió Apumayo durante siete años y atribuye a un informe de OEFA la responsabilidad de la empresa en la contaminación de manantiales de Chaviña, Ayacucho. También refiere un estudio del Instituto Nacional de Salud según el cual el 91% de los vecinos tendría niveles preocupantes de arsénico en orina. Son afirmaciones del semanario: los documentos completos citados no fueron contrastados directamente para esta nota.

AGUA BAJO SOSPECHA

El reportaje añade que, desde junio, el Ministerio de Salud ordenó impedir el consumo de agua del río Calicanto. Asimismo, señala que el alcalde Wilman Romero solicitó una declaratoria de emergencia el 4 de septiembre y recibió una respuesta negativa. Esa versión coloca una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿qué medidas concretas protegen hoy a los habitantes?

El problema sanitario requiere atención independientemente de cómo concluya la investigación sobre su origen. La Organización Mundial de la Salud considera el arsénico inorgánico un carcinógeno confirmado y advierte que la exposición prolongada mediante agua y alimentos puede causar lesiones cutáneas y cáncer de piel, vejiga y pulmón.

El valor guía provisional de la OMS para agua de bebida es de 10 microgramos por litro, equivalente a 0,01 miligramos por litro. La organización recomienda reducir las concentraciones todo lo razonablemente posible. Una alerta ambiental, por tanto, necesita resultados numéricos, puntos de muestreo identificados y explicaciones comprensibles para las familias.

EL ANTECEDENTE QUE OBLIGA A PRECISAR

Existe una evaluación oficial anterior que aporta contexto, aunque no sustituye los informes recientes mencionados por el semanario. El documento 271-2018-OEFA/DEAM-STEC examinó durante 2017 y 2018 el área de influencia del proyecto Sancos, de Apumayo, en los distritos de Chaviña y Sancos, provincia de Lucanas.

Su resumen indica que la composición hidroquímica de las microcuencas Para y Sancos estaba determinada por el contexto geológico local y la interacción entre oxígeno, agua y roca en zonas mineralizadas. También registra incumplimientos de los estándares ambientales para agua y concentraciones elevadas de metales y metaloides en determinados suelos.

Este antecedente exige rigor: encontrar arsénico no identifica automáticamente al responsable. Para evaluar la denuncia actual se necesitan el informe específico, sus fechas, conclusiones y evidencias. Tampoco corresponde usar una evaluación antigua para descartar posibles impactos posteriores. La explicación geológica y una eventual contribución minera deben examinarse con información actualizada.

DEL DESPACHO EMPRESARIAL AL MINISTERIO

La trayectoria privada de Shinno plantea, además, un asunto de integridad pública. La Ley N.º 27815 exige probidad y neutralidad y prohíbe mantener situaciones en las que intereses personales, laborales o económicos entren en conflicto con las funciones públicas, según recuerda la Defensoría del Pueblo.

Haber trabajado en una minera no demuestra, por sí mismo, una infracción. Sin embargo, resulta razonable exigir claridad sobre los intereses vigentes del ministro y las garantías de imparcialidad frente a decisiones relacionadas con su antigua empleadora. El escrutinio debe descansar en documentos, sin convertir sospechas en condenas.

UNA RESPUESTA QUE PUEDA COMPROBARSE

La región conoce alertas semejantes: en diciembre de 2016, la Defensoría recomendó clausurar la captación de Pachaya, en Puquio, por concentraciones elevadas de arsénico, boro y aluminio. Es un caso distinto, pero evidencia antecedentes regionales que merecen seguimiento.

Para Chaviña, la prioridad debería ser una respuesta verificable: abastecimiento seguro, vigilancia sanitaria, publicación de análisis y evaluación independiente de las fuentes de exposición. La OMS recomienda prevenir nuevos contactos con arsénico y monitorear a las poblaciones de riesgo. El verdadero escándalo sería que las disputas sobre responsabilidades prolongaran la incertidumbre mientras las familias siguen esperando una solución concreta y sostenida.

También deben difundirse las respuestas del ministerio y de Apumayo junto con los documentos que presenten.

FUENTES

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