Alerta fiscal en Lima: bonos, intereses y obras paralizadas encienden el riesgo

La Municipalidad Metropolitana de Lima (MML) cerró 2025 con una deuda que ya no puede presentarse únicamente como una herramienta para acelerar obras. El Consejo Fiscal advirtió que las obligaciones asumidas comprometen ingresos de las próximas administraciones, reducen el espacio fiscal y pueden limitar la ejecución de infraestructura y la prestación de servicios esenciales. La factura no acabará con la gestión actual: se extenderá durante varios periodos municipales.

UNA DEUDA QUE ROMPE EL TERMÓMETRO FISCAL

Tras completar un programa de bonos por S/ 4.000 millones, el Saldo de Deuda Total (SDT) de la MML alcanzó un récord de S/ 5.045 millones. Esta cifra equivale al 347,6% del promedio de sus ingresos corrientes, cerca de 3,5 veces el límite prudencial del 100% aplicable a los demás gobiernos subnacionales.

Técnicamente, el SDT reúne operaciones de endeudamiento y otros pasivos reconocidos, y permite medir cuánto pesan las obligaciones frente a la capacidad regular de una entidad para generar recursos. La regla fiscal establece que esa relación no debería superar el 100%, precisamente para evitar que el pago de deudas termine desplazando gastos necesarios para la población.

El programa se ejecutó mediante cuatro emisiones: S/ 1.205 millones en diciembre de 2023, S/ 1.250 millones en septiembre de 2024, S/ 1.300 millones en junio de 2025 y S/ 245 millones en septiembre de 2025. La discusión no es solamente cuánto dinero ingresó, sino cuánto costará devolverlo y cuándo las inversiones producirán beneficios concretos para la ciudad.

UNA EXCEPCIÓN QUE ENCIENDE LAS ALERTAS

Aunque supera ampliamente el parámetro fiscal, la MML permanece exceptuada de las reglas y medidas correctivas del Decreto Legislativo N.° 1275. La excepción se apoya en dos calificaciones crediticias locales superiores a “A”: AA-(pe), otorgada por Apoyo y Asociados, y PEAA, concedida por Pacific Credit Rating.

El Consejo Fiscal cuestiona este criterio porque una calificación crediticia estima principalmente la probabilidad de pagar deuda financiera, pero no garantiza que una municipalidad pueda hacerlo sin reducir obras, mantenimiento o servicios. Además, las notas locales utilizadas para exceptuar a Lima están entre cinco y ocho escalones por encima de las evaluaciones globales disponibles. Poder pagar a los acreedores no equivale necesariamente a tener finanzas públicas sostenibles.

INGRESOS MUNICIPALES QUEDAN ATADOS AL FIDEICOMISO

Para asegurar el pago de los bonos, la MML comprometió en un fideicomiso recursos provenientes de la alcabala, el impuesto al patrimonio vehicular, el impuesto predial, el FONCOMUN y el impuesto a los juegos de casino y máquinas tragamonedas. Estos ingresos se destinan prioritariamente al servicio de la deuda y a la constitución de las reservas correspondientes.

El impacto será mayor cuando comience la amortización del capital. Entre 2028 y 2035, el servicio anual de la deuda superaría los S/ 500 millones, monto superior al gasto promedio anual de inversión pública registrado por la MML entre 2003 y 2025, estimado en S/ 495 millones. El riesgo es directo: más recursos destinados a pagar bonos significan menos margen para pistas, seguridad ciudadana, limpieza, transporte y mantenimiento urbano.

BONOS CAROS Y PROYECTOS QUE AVANZAN LENTO

Durante 2025, la MML pagó S/ 276 millones en intereses, pero recibió S/ 124 millones por colocar temporalmente recursos que todavía no habían sido utilizados. El costo financiero neto alcanzó los S/ 152 millones. Es decir, la municipalidad ya soporta una pesada carga financiera por fondos que aún permanecen sin convertirse completamente en infraestructura.

Al 13 de julio de 2026, los 58 proyectos vinculados al programa registraban un avance financiero conjunto de apenas 24,6%, mientras 33 permanecían con 0% de avance físico. La ciudad ya paga por dinero que todavía no se transforma plenamente en obras. Si la ejecución no acelera, la próxima administración heredará deuda, intereses y proyectos inconclusos: una combinación fiscal peligrosamente explosiva.

PASIVOS JUDICIALES AGRAVAN EL PANORAMA

A la deuda financiera se añaden obligaciones judiciales y arbitrales. Al cierre de 2025, la MML tenía pasivos firmes por S/ 993 millones; de ese monto, S/ 312 millones todavía no estaban incluidos en el SDT. También registraba pasivos contingentes por S/ 4.907 millones. Los procesos vinculados con Rutas de Lima sumaban S/ 1.431 millones, incluidos S/ 261 millones correspondientes a casos con calidad de cosa juzgada.

Incluso considerando la transferencia del 3% del IGV recaudado en el Centro de Lima y el incremento progresivo del FONCOMUN, el Consejo Fiscal proyecta flujos netos negativos entre 2027 y 2035 por S/ 2.609 millones acumulados. Los ingresos adicionales alivian la caja, pero no eliminan el descalce entre los recursos disponibles y los pagos comprometidos.

EN CORTO

La deuda puede financiar infraestructura útil, pero exige proyectos maduros, ejecución rápida, transparencia y capacidad real de pago. En Lima, el elevado endeudamiento, los ingresos comprometidos y el lento avance de las obras forman una combinación peligrosa. Sin correcciones, la capital podría pagar durante años por proyectos tardíos, mientras las futuras autoridades reciben una municipalidad con menor capacidad para responder a nuevas necesidades.

FUENTES

  • Consejo Fiscal del Perú – Informe N.° 03-2026-CF.
  • Consejo Fiscal del Perú – Reporte Técnico N.° 03-2025-CF/ST.
  • Decreto Legislativo N.° 1275.
  • Ley N.° 32187.
  • Ministerio de Economía y Finanzas.
  • Municipalidad Metropolitana de Lima.

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